Sigo sin ganas de escribir algo de lo de Londres, ojalá no hubiera existido esta última semana, sólo decir que ya tengo mi propia foto del gato de unos miles años de antigüedad que está en el British Museum, la primera vez que lo vi fue aquí.
También había pajarracos, cocodrilos, y sirvientes, para que al faraón lo sirvieran en la otra vida. Cuando ves todo aquello te quedas más o menos con esta cara:

