Pues sí, era Ken Follett. Esa estatua está a los pies de la catedral de Santa María en Vitoria, lo del pin cuyo símbolo es un infinito, y su ubicación se deben a que su novela Un mundo sin fin, que está inspirada en esa catedral.
Aunque en principio este concurso no tenía premio, finalmente el jurado ha decidido premiar al ganador con este gallifante y una invitación a churros con chocolate.


