sábado, 25 de octubre de 2008

¡Fuego!


Me acuerdo de esos días duros de invierno en el que llevabas toda la mañana en clase y de repente, antes de los 10 minutos para que terminara la última clase de la mañana, empezaba a sonar la alarma de incendios, y entonces el profesor en lugar de llevarnos a la calle, o gritar y correr despavorido por el terror que le causaría morir entre las llamas decía algo parecido a:
Hasta que no salga humo por debajo de la puerta aquí no se mueve nadie. Pues el algoritmo de Dijkstra...
Pues tanto va el cántaro a la fuente que al final... el viernes pasado oí que se habían quemado dos despachos de la Escuela, en un principio pensé que no sería nada grave pero no me imaginaba que había sido un incendio en toda regla. Dos despachos de la planta baja salieron ardiendo completamente, no me imagino lo que habría dentro, ordenadores, exámenes, libros, menos mal que nadie salió herido. Me pregunto si la gente de la clase salió corriendo. Sí me contaron que había un gran olor a quemado, que todavía permanece, y que habría que tirarlo todo, ahí tenéis las pruebas en forma de fotografía que hice el pasado Lunes, parece ser que no les sirvieron de mucho los Firefox.


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